Úlceras por presión

Hoy vamos a hablar de una de las principales complicaciones de las situaciones de inmovilidad, muy habituales en la tercera edad, las úlceras por presión (UPP). Se trata de una lesión de origen isquémico (relacionada con la detención o disminución de la circulación de sangre a través de las arterias de una determinada zona), localizada en la piel y tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión prolongada o fricción entre dos planos duros. Las UPP se producen como consecuencia del aplastamiento del tejido cutáneo entre una prominencia ósea y la superficie externa durante un período prolongado.

Son un problema grave y frecuente en personas de edad avanzada, representan una de las principales complicaciones de las situaciones de inmovilidad y su manejo adecuado constituye un indicador de calidad asistencial.

Factores de riesgo

Algunas personas corren un mayor riesgo de padecer úlceras por presión. Los riesgos principales asociados a esta complicación son:

  • Trastornos del aporte de oxígeno como puede ser insuficiencia vascular periférica, estasis venoso, trastornos cardiopulmonares.
  • Alteraciones de la eliminación urinaria y fecal.
  • Déficit motor: ACV, fracturas que favorecen el inmovilismo.
  • Alteraciones del estado de conciencia por estado de coma, efectos de fármacos, confusión.
  • Alteración nutricional tanto por delgadez como por obesidad.
  • Déficit sensorial: pérdida de la sensibilidad y dolor.
  • Tratamiento inmunosupresor: radioterapia, quimioterapia.
  • Falta de higiene y arrugas en la ropa.
  • Desconocimiento sobre su prevención y manejo.

Valoración

Cuando se ha desarrollado una úlcera por presión es importante determinar:

  1. Localización y número de lesiones: los trocánteres (prominencia que algunos huesos largos tienen en su extremidad), glúteos, zona sacra y talones suelen ser las localizaciones más frecuentes.
  2. Estadio:
    1. Estadio I. Eritema o inflamación superficial cutánea que no palidece.
    2. Estadio II. Úlcera superficial que tiene aspecto de abrasión, ampolla o cráter con pérdida parcial de la piel.
    3. Estadio II. Pérdida total del grosor de la piel que no afecta a la fascia.
    4. Estadio IV. Pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa y lesión del músculo.
  3. Área: Hay que determinar el diámetro de las lesiones circulares y las longitudes perpendiculares.
  4. Profundidad:
    1. Grado I: afecta a la dermis y deja expuesta dermis subyacente.
    2. Grado II: afecta toda la piel hasta la grasa subcutánea.
    3. Grado II: Llega hasta la fascia profunda.
    4. Grado IV: Necrosis que llega al músculo y afecta las articulaciones y huesos.

 

  • Secreción de la úlcera: estimar la cantidad e identificar el grado de olor y purulencia.
  • Tejido existente en el lecho ulceral: determinar el tipo de tejido presente.
  • Estado de la piel perilesional: diferenciar la celulitis del enrojecimiento de la piel enrojecida (eritema circunferencial) que rodea las heridas en fase de cicatrización.

Prevención

  • Inspeccionar de forma sistemática la piel una vez al día.
  • Evitar la sequedad de la piel aplicando crema hidratante y minimizando los factores ambientales que produzcan sequedad.
  • Mantener la piel libre de humedades: orina, heces.
  • Evitar las presiones y fricciones realizando cambios posturales de manera programada.
  • Utilizar dispositivos que disminuyan la presión como cojines y colchones antiescaras.
  • Tratar la desnutrición y mejorar la movilidad.

Tratamiento

Todas las medidas preventivas encaminadas a evitar la aparición de úlceras son iguales o más importantes durante el tratamiento ya que van a contribuir a la cura y a evitar la aparición de nuevas lesiones.

Un buen estado nutricional es fundamental tanto para la curación y cicatrización de las heridas crónicas, como para disminuir el riesgo de infección.

Las curas serán específicas dependiendo del estadio de la lesión. En el mercado existe una gran variedad de productos que serán seleccionados bajo criterio del profesional sanitario que se encargue del tratamiento y evolución de la UPP presentada.

Siempre que se trate o se reevalúe el tratamiento de una UPP, hay que tener en cuenta que no se puede tratar solo la lesión. Hay que valorar al paciente en su conjunto y establecer un plan de prevención y tratamiento adecuado.

ANEXO I. Escala de Norton.

La escala que  mide el riesgo que tiene una persona de padecer úlcera por presión.

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