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Movilización de personas mayores

La movilización de las personas mayores es parte del día a día de aquellas personas que le ofrecen unos cuidados. La imposibilidad de muchos ancianos para moverse hace que necesiten ayuda para realizar tareas cotidianas como levantarse de la cama, sentarse en la silla o cambiar de postura en la cama. Los movimientos no sólo contribuyen a disfrutar de la vida, sino que además  son esenciales para su conservación. Ya que la inmovilidad provoca: disminución de la fuerza y tono muscular, estreñimiento, problemas respiratorios, úlceras por presión, problemas urinarios y aumento del riesgo de infecciones, entre otros.

Para prevenir la aparición de estos problemas, es fundamental asegurar una movilidad adecuada y mantener una posición correcta, tanto del anciano como del cuidador. La movilización manual es la técnica más utilizada y la más conocida. Esta técnica, al hacerse a mano, es apta para aquellos ancianos que pueden valerse por sí mismos pero que necesitan algo de ayuda, o para aquellos cuyo peso no sea muy elevado.

Movilización correcta en las distintas posiciones que se puede encontrar una persona mayor inmovilizada. Principalmente, entre otros:

  • Giros en la cama: se le deben doblar las rodillas al anciano y apoyar los pies sobre la cama, ladear las piernas hacia el lado sobre el que se va a realizar el giro, entrelazar las manos y levantarlas estirando los codos al mismo tiempo para, finalmente girar la cabeza y desplazar los brazos hacia el mismo lado. El cuidador se debe posicionar al lado del anciano lo más pegado posible.
  • Levantarse de la cama: el cuidador se deberá colocar frente al anciano con las caderas flexionadas y las rodillas pegadas a las suyas. El cuidador pasa sus brazos a las espalda del anciano por debajo de las axilas, invitándole a que intente levantarse y, en ese momento, tiramos hacia arriba colocándolo de pie.
  • Sentarse en la silla: Se debe aproximar al anciano a la silla hasta que la toque con la parte posterior de las rodillas. En esta posición, debe coger con las manos los brazos del sillón, inclinarse hacia delante y doblar las rodillas hasta sentarse. Cuando el anciano está más incapacitado y necesita la ayuda de una persona, se le sujeta por la espalda bloqueando las rodillas y pies del anciano. Para que mantenga la postura correcta e impedir que se deslice en la silla, se le sujeta el tronco por debajo de sus brazos hasta pegar su espalda por completo al respaldo del sillón.

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