Envejecimiento activo en silla de ruedas

Hacer uso de una silla de ruedas no debe llevar a un aislamiento social.

Cuando por edad o enfermedad se hace uso frecuente de una silla de ruedas, ésta se convierte en un  instrumento facilitador que optimiza el tiempo de su día a día con mayor autonomía. Nos guste más o menos (estética y funcionalmente) se trata de una gran ayuda técnica que posibilitará al mayor llevar una vida más plena.

La participación activa de los mayores es necesaria (independientemente de su grado de autonomía), de modo que puedan sentirse artífices, y no meros receptores, de planes o programas diseñados por otros. Solo de esta manera podremos aprovechar su riqueza de vida y su experiencia.

En función del grado de acompañamiento, recursos materiales y la existencia de patologías asociadas, se pueden sugerir diversas actividades tales como leer, cuidar a animales o plantas, hacer puzzles sencillos o jugar a entretenidos juegos de mesa como el dominó, cartas, bingo, etc.

Actividades para los usuarios

Existen programas de gimnasia, tanto individual como colectiva, adaptadas a la edad y totalmente compatibles con estas circunstancias. Otra idea para mantenernos activos mental  y físicamente consiste en escribir, por ejemplo, un diario, un libro de recetas, etc. De esta manera trabajamos la memoria evocando recuerdos.

Actividades como escuchar música, bailar, realizar cálculos, dibujar o pintar, hacer manualidades (jabón casero, trabajar con arcilla, bordar, coser, etc.) son tareas amenas y que ayudan a desarrollar la psicomotricidad del usuario/a.

Iniciar a nuestros mayores en disciplinas como informática y fotografía digital es algo a la orden del día. Ellos se lo pasan bien y, de esta forma, conseguimos acercarles a generaciones más jóvenes. El uso de las nuevas tecnologías, tan al alcance de todos, nos ayuda a conectar  más y mejor con familiares y amigos (tan importantes en el desarrollo afectivo-emocional de las personas).

Las salidas de ocio son otra actividad muy recomendable para sentirse más vital y dinamizar el día a día. Pasar una tarde en la playa, subir a la montaña, visitar centros culturales, exposiciones, museos, ir al cine, jugar con los nietos, realizar alguna visita turística o centros educativos… Son solo algunos ejemplos de la variedad de opciones disponibles.

La importancia del posicionamiento y la adaptación de la silla

El posicionamiento en la silla de ruedas debe estar supervisado por un profesional con el objetivo de evitar úlceras por presión, malformaciones, colapso del tronco o la rigidez/flacidez muscular. Es por ello que se deben estimular las correctas posiciones de piernas, pies, cintura pélvica, zona lumbar de la espalda y brazos.

Se recomienda realizar cambios de silla de ruedas a sillón o silla normal cada 50 minutos, además de adaptar la silla de ruedas a cada paciente (asiento, respaldo y reposa pies) para conservar una buena alineación del eje corporal que permita mejorar la deglución de la comida, además del aumento de la capacidad respiratoria.

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