El manejo del paciente agitado

De todos los síntomas esperables en las demencias, el más difícil de sobrellevar para los cuidadores es la agitación. Este término es un cajón desastre que engloba múltiples alteraciones de la conducta, veamos los más comunes:

1. Deambulación errática: el paciente se dedica a dar vueltas por la habitación sin parar sin motivación específica, es decir, no se levanta “a hacer algo”, sino que sencillamente se levanta y camina, sin más.

2. Negativismo: que también se pueden denominar bloqueos conductuales. El paciente se niega a realizar cualquier tipo de actividad. Los más frecuentes (y limitantes para el cuidador) tienen que ver con las actividades básicas de la vida diaria, como comer, ducharse, cambiarse de ropa o ir al baño.

3. Alteraciones del sueño: los ritmos circadianos son aquellos patrones que describen nuestro paso del sueño a la vigilia y viceversa. En las personas mayores es muy normal que estos ritmos se desregulen. Muchos cuidadores nos cuentan como sus familiares se levantan en mitad de la noche y se dedican a abrir el armario, limpiar, hacer tareas de la casa, preparar el desayuno a las dos de la madrugada, etc.

4. Cambios en la actividad sexual: es muy común encontrar alteraciones de desinhibición sexual en personas mayores con alteraciones cognitivas. Estas alteraciones suelen suponer insinuaciones sexuales, acercamientos, tocamientos a otras personas, etc.

5. Agresividad verbal y física: importante dejar claro que ambos tipos son importantes. Hay personas que desde una silla de ruedas y sin apenas moverse pueden ser igual de agresivas que otras que están en buen estado físico. La agresividad es también susceptible de ser un síntoma de desinhibición, pero no podemos perder de vista la visión holística de la conducta.

Ahora que sabemos qué es común encontrar, podemos dar unas pautas de actuación más concretas para cada uno.

1.Deambulación errática: pon especial cuidado a los riesgos externos, limita los accesos a escaleras u otras zonas con peligro de caída. Asegúrate de que lleve calzado cerrado y cómodo. Cierra bien las puertas para evitar que las abra y no dejes la llave a mano. Si todos los riesgos ambientales están controlados no limites su movilidad. Recuerda que la restricción de libertad de    movimientos, tales como las sujeciones físicas o farmacológicas son una medida excepcional que debe estar sujeta a pauta médica. No tomes esas medidas por tu cuenta, hay datos muy importantes que tener en cuenta antes de utilizar una medida tan restrictiva.

2.Negativismo: en este punto hay que ser un poco gallego, eso de plantarle la cuchara frente a la boca a tu familiar es bueno y repetir una y otra vez “venga, come”, ¿es bueno?, pues depende. Todos los cuidadores llegamos a un punto en que tenemos que plantarnos y recurrir a métodos directivos e inflexibles. Aun así, lo ideal es que ese no sea tu opción principal. Trata de buscar buenos momentos para tu familiar, un buen consejo es esperar unos minutos y volver a intentarlo, siempre usando una actitud y un tono de voz tranquilo. Recuerda que tu estado de ánimo es algo que condiciona mucho la situación, si cada vez que vas a dar de comer a tu familiar estás tenso y enfadado él asociará el momento de la comida con esa tensión, y es más posible que se den estos bloqueos. Es difícil, pero tómate tu tiempo antes de afrontar un bloqueo, asegúrate de que estás en un estado de ánimo que no complica más la situación y entonces, sólo entonces, procede. Puedes usar distractores, como la música. A nosotros nos funciona genial con pacientes con alteraciones de la conducta y lo usamos habitualmente. Cada persona es un mundo, pero seguro que sabes de algo que le ha gustado siempre, una película, una canción, etc.

Ten en cuenta que estos consejos están pensados para personas con alteraciones cognitivas muy avanzadas. En personas que se encuentran tan bien como tú o como yo estas opciones no son buenas. En ese caso tendrás que iniciar un proceso de negociación y de investigación, buscando los motivos del bloqueo de tu familiar. Ese tema es demasiado extenso y no cabría en esta pequeña entrada, pero en otras ocasiones lo abordaremos.

3. Alteraciones del sueño: asegúrate de que durante el día no esté durmiendo todo lo que no duerme de noche. En personas mayores es muy común que las personas mayores fraccionen el sueño en pequeñas microsiestas (en ocasiones “señoras” siestas) durante el día. Si sumamos ese tiempo, al final nos dan las ocho horas esperables cada día. En la mayoría de casos, un buen nivel de actividad durante el día combinado con un programa de higiene del sueño suele tener muy buen resultado sobre estos problemas. Consulta a tu médico de cabecera sobre estos problemas, pídele que te dé las guías de una buena higiene del sueño. Recuerda siempre que las medidas no farmacológicas son preferibles a nivel terapéutico, sobre todo en personas mayores, que habitualmente suelen tener una cargar farmacológica elevada de por sí.

4. Cambios en la actividad sexual: la sexualidad en los mayores existe. Las personas mayores tienen tanto derecho como usted o yo a expresar o manifestar sus deseos sexuales. Pero también están sujetas a las mismas normas de educación y decoro que nosotros. Cuando esas normas se incumplen la conducta que inicialmente debe considerarse como normal debe ya categorizarse como patológica y disruptiva. Toma nota, lo que hace que estas conductas sean patológicas es la forma, la persona a la que se dirigen y el contexto en que se presentan, pero no que se presenten como tal. Tenemos que dejar de criminalizar la sexualidad en los mayores, porque a veces pensamos que los sesenta y cinco años vienen de regalo con un cinturón de castidad y los votos de celibato, y nada más lejos de la realidad.

5. Agresividad verbal y física: en la mayoría de las ocasiones estos síntomas tienen un asociado claro, “la pastilla de los nervios” como nos dicen muchos familiares. “Es que si no se la toma, se pone nervioso y…”A muchas personas les sonarán estas palabras. Aunque es cierto que la agresividad es una línea roja que no se puede traspasar, hay que pararse un momento a analizar en qué contexto y situación se produce. Asegúrate de que tu familiar no tiene cargas excesivas de frustración asociada a déficits sensoriales (no le ponemos las gafas o el audífono), a entornos excesivamente recargados a nivel estimular (que potencian la confusión) y, en general, a entornos que son potencialmente hostiles para una persona mayor con deterioro cognitivo.

Es muy importante que entiendas que tu hogar es un ambiente que no está pensado para una persona que tiene dificultad a nivel cognitivo, por lo tanto, la interacción entre esa persona y tu ambiente (que para ti es estupendo y no supone ningún problema) supone una carga de estrés que puede liberarse mediante la agresión.

En fin, este tema da para seguir escribiendo unas horas más, pero espero que ahora tengáis algunas claves más para entender y actuar frente a las alteraciones de conducta de vuestro familiar.

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